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El Profesor Super O: ¿El INTERNET o la INTERNET? 7 octubre 2008

Posted by inedugra in Pizarrón.
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El maravilloso “Profesor Super O” sigue combatiendo las incorrecciones idiomáticas. Observa en este video algunas aclaraciones sobre INTERNET, Taller automotor y 180 grados.

¡A luchar por la Justicia Idiomática!

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PROFE…¿POR QUÉ SACO MALAS NOTAS? 15 septiembre 2008

Posted by inedugra in Educación.
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Tomado de la "Revista internacional MAGISTERIO"
Autor: Luz Amparo Londoño Restrepo

 

Niña llorando por malas notas

Niña llorando por malas notas

Susan era una niña alegre, extrovertida, tranquila. Su larga cabellera deslumbraba a todo aquel que la mirara. En clase no era muy brillante pues no participaba mucho. No tenía muy bonita letra y tampoco dibujaba muy bien, por lo cual muchas veces obtenía una “A” o una d en sus calificaciones. No obstante, sus ideas eran buenas e interesantes.

Usualmente en su curso de último grado de bachillerato, había chicos muy brillantes con buena letra, con mejor redacción y con habilidades para el dibujo e
ilustraciones

Cuando los profesores recogían los trabajos del grupo, habitualmente sobresalían los trabajos de María, John, Karina y otros más. Todo el grupo sabía que ellos eran excelentes estudiantes y muy hábiles con los dibujos y colores. Sus escritos y trabajos, además muy bien hechos, los presentaban adornados con escarchas, temperas y colbón dándole un aspecto muy agradable, además los títulos resaltados con muy buena letra mejoraban aún más el aspecto de los trabajos.
Por supuesto el punto de referencia para la calificación del resto del grupo eran los trabajos de estos chicos.

Se acercaba el fin del año, había música, algarabía en el colegio, pero también tristezas, y angustias por no saber si se pasaban en limpio o habría que quedarse en vacaciones a recuperar los logros pendientes. En esta parte del país los chicos que no alcanzaban todos los logros se deben presentar luego de vacaciones para hacer recuperaciones de los logros pendientes. Pero en otras ocasiones cuando los chicos pierden tres áreas o más deben repetir el año.

Cierto día la profesora Marie, pidió los portafolios que habían llevado los chicos durante todo el año escolar en su asignatura. Los primeros en entregar con orgullo sus portafolios fueron Karina, John, Sabrina y María. Los otros chicos se fueron acercando uno a uno a entregar sus carpetas de color verde.

El portafolio era una especie de carpeta con las evidencias de todos los trabajos realizados durante el año lectivo. En ella se encontraban octavos de cartulina con imágenes alusivas a los libros que los chicos habían leído. Ensayos y cuestionarios que los alumnos diseñaban ya que los logros que debían alcanzar en la asignatura decían que un alumno era competente si leía, interpretaba y producía en su idioma.

Ese día Susan entregó su portafolio con todos los requerimientos, pues al inicio de su carpeta se encontraba la auto evaluación de las evidencias recolectadas y cumplía con todos los requisitos; pero no era tan bonita como la de los otros compañeros debido a que sus trabajos no presentaban el mejor aspecto.

Cuando la profesora revisó las carpetas evaluó con excelente a muchos alumnos por el aspecto tan agradable, la redacción, las ideas y la buena letra. Otros chicos obtuvieron una sobresaliente y otros una aceptable. Susan solo obtuvo una aceptable. La niña muy acongojada observó su carpeta completa con muy buenas ideas pero con las imágenes que ella podía hacer, sabía que era lo mejor que podía diseñar y que se había esforzado mucho para presentar su carpeta como la había entregado a su profesora.

Susan al ver ese aceptable se sintió muy defraudada. Unas pequeñas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. Mientras más miraba su carpeta mas pensaba en lo injustos que eran sus profesores. Susan sabia que siempre existirían personas más brillantes que ellas, pero que ya había avanzado bastante, y que no se evaluaba por sus avances sino comparándola con los demás.

La niña, aún muy triste y acongojada, se le acercó a la profesora Marie y le preguntó por qué no obtuvo un sobresaliente o una excelente, a lo que la profesora le contestó que ella debía esforzarse un poco más para presentar su carpeta mejor elaborada, sus escritos con ideas más claras y con mejor letra. Le mostró las carpetas de los mejores alumnos y le dijo que para obtener un sobresaliente o un excelente debía presentar algo similar.

Susan era una adolecente bonita y agraciada, sus negros ojos no cesaban de llorar, se agachó al lado de su profesora y le dijo que llevaba tres años esforzándose y que nunca había obtenido una nota muy buena, que nunca le valoraban su esfuerzo y su progreso.
La profesora observaba la chica llorar a su lado y no sabía cómo consolarla o qué decirle.

La profesora Marie, una mujer que llevaba 16 años de su vida trabajando como docente, creía conocer todo lo relacionado con la evaluación. Conocía la evaluación sumativa, formativa, por procesos, etc., y se cuestionaba al respecto de su alumna Susan. Si bien era cierto que no era la más brillante y sus trabajos no eran los mejores. Sabía que la niña había avanzado bastante desde el momento en que la conoció ese día, pero, según su concepto, aún le faltaba para obtener un sobresaliente o un excelente.

La profesora, una inagotable mujer que sirvió de guía a 16 generaciones de bachilleres, seguía actualizándose día a día para no quedarse en los antiguos anaqueles del colegio en sus prácticas pedagógicas. Avanzaba por aquel entonces estudios a nivel de maestría en una de las universidades más prestigiosas de la ciudad donde vivía.

Una de las clases que la profesora tomaba se llamaba “hipertexto”. En esta materia la profesora debía construir textos con secuencia no lineal utilizando nuevas tecnologías y programas. No era muy hábil en estos ardides, tenía esforzarse bastante para crear algunas conexiones o hipervínculos, y así crear hyperhistorias, buscar imágenes, o crear el software requerido en dicha asignatura. Fueron días y noches inagotables, buscando lecturas de acuerdo con nivel de los chicos, las actividades y la organización de su proyecto; al cabo de un mes de arduo trabajo Marie se sintió muy satisfecha, pues por fin había logrado diseñar el software que los niños del colegio avanzaran en sus procesos de lectura y escritura.

Cuando la profesora tuvo que presentar su proyecto, se sintió muy confundida e indecisa al presentarlo, porque a que había dado lo mejor de sí, existían presentaciones asombrosamente bellas de otros compañeros de universidad.
Las había con video, música, coloridas, con espacio para completar o dibujar, etc.
Recordó a Susan y la forma como la niña lloraba a su lado por la evaluación. Por un momento sintió ganas de llorar como una niña pese a su edad. Marie finalmente se decidió presentar su proyecto y fue uno más dentro del montón, pero nadie sabía el sacrificio que le había costado.

Al llegar al colegio llamó a Susan ,la abrazó fuertemente y lloró por largo rato a su lado como hubiese querido hacerlo el día anterior. La niña, confusa la observaba pero no podía pronunciar palabra. Marie confesó a su alumna que ella le había dado una lección que no olvidaría jamás y que tendría en cuenta todo el esfuerzo que hicieran todos y cada uno de los estudiantes para avanzar. Le contó su experiencia y gimiendo le ofreció disculpas por no haber valorado mas su esfuerzo.

Todos los maestros del mundo intentan ser objetivos en su evaluación. Pero pese a sus esfuerzos, ésta seguirá siendo un proceso subjetivo que va ligado a la creencia y opinión del maestro. Querido Maestro: cada experiencia vivida es un tesoro para afrontar día a día nuestro quehacer pedagógico.